Cuanto más reducido sea nuestro vocabulario emocional, no sólo nos quedaremos mudos en lo que se refiere a las emociones, sino también sordos y ciegos : mudo, porque no podremos hablar acerca de nuestros sentimientos ; sordos, porque no podremos prestar oídos a nuestro mundo emocional ; ciegos, porque no percibiremos las emociones de los demás.
LLAMAR A LAS EMOCIONES POR SU NOMBRE
Florián tiene un año. Está construyendo una torre con cubos de madera. Cuando la torre se derrumba, el pequeño se echa a llorar. Su madre lo toma en brazos y le dice : 'Ya sé que ahora estás muy enojado'. Al hacerlo, adopta la misma expresión del rostro de su pequeño hijo.
La madre da un nombre a la emoción de su hijo mucho antes de que éste ni siquiera sepa hablar. De esta manera, va aportándole conceptos que el niño puede relacionar con la experiencia emocional que está sintiendo. Mientras lo hace, también ella adopta una e xpresión facial que manifiesta enojo. En el rostro de la madre, Florian puede comprobar qué aspecto tiene el enojo. Cuando estos procesos se repiten, el niño aprende poco a poco que el enfado siempre produce la misma emoción y tiene el mismo aspecto : puede relacionar la palabra con una determinada imagen : se pone una 'etiqueta' a la emoción, se le da un nombre. Si la madre (o el padre) no verbalizara las emociones del niño y no le comunicara también -siempre que fuera posible- sus propias emociones, el vocabulario del niño, tanto activo como pasivo, tendrá considerables lagunas en el ámbito emocional.
jueves, 15 de julio de 2010
INTELIGENCIA EMOCIONAL : sinonimo de madurez.
La violencia provocada por los jóvenes preocupa. ¿ qué es lo que está fallando en la crianza de los niños?
Mientras que los comunicadores culpan a los juegos de video y la televisión, los educadores a la falta de orientación cívica y moral en las escuelas, los sicólogos apuntan hacia un aspecto fundamental del desarrollo de la personalidad.
Antes lo llamaban madurez, pero ahora es calificado de inteligencia emocional y hasta existen pruebas que miden el coeficiente emocional (EQ).
"Estamos criando un montón de niños sin disciplina por ideas mal entendidas de dejar al niño hacer lo que quiera", afirma María C. Fernández, psicóloga de la Universidad de Miami que labora en el Mailman Center for Child Development.
A su juicio, la forma ideal de desarrollar la Inteligencia Emocional es mediante la crianza en el hogar en el que los padres logren hacerlo con un equilibrio del amor y la disciplina.
"Uno trata de que el niño se desarrolle emocionalmente y que sea feliz en la vida, son cosas básicas y normales", apunta la experta en sicología infantil. "Para lograr el desarrollo del niño es indispensable el amor y la disciplina. Los dos tienen que ir de la mano".
Otros hasta discuten si la Inteligencia Emocional es un potencial innato o si constituye un grupo de habilidades, competencias, o destrezas que se aprenden.
También hay especialistas que afirman que, al igual que ocurre con todos los otros tipos de inteligencia, existen aspectos de desarrollo en el aprendizaje de cómo utilizar esta inteligencia. Y la habilidad de usarla varía de situación a situación y de día a día.
Según investigaciones recientes, los niños con una Inteligencia Emocional alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos y tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos.
Otras características de los niños emocionalmente inteligentes es que tienen menos probabilidades den recurrir a una conducta autodestructiva, (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos.
"La inteligencia emocional es lo que antes se llamaba sabiduría, o madurez, o instinto social", explica la psicóloga Gilda Moreno, del Miami Children Hospital. "Es poder desarrollarse bien dentro de su ambiente de una manera inteligente, porque la vida es un equilibrio, y si uno tiene ese balance emocional es más fácil alcanzar la felicidad".
Los padres deben entender "que a los niños hay que hablarles mucho, y hoy día nadie les está hablando", excepto la televisión, Internet y los amigos.
Lo más indispensable, asegura Moreno, es que los padres mantengan una buena comunicación con sus hijos.
"Si uno no deja que los niños hablen, no sabemos qué lo que están pensando. No hablarles en tono de sermón, pero sí en un tono de que los adultos podemos ayudarlos a encontrar su propia manera de pensar".
Mientras que los comunicadores culpan a los juegos de video y la televisión, los educadores a la falta de orientación cívica y moral en las escuelas, los sicólogos apuntan hacia un aspecto fundamental del desarrollo de la personalidad.
Antes lo llamaban madurez, pero ahora es calificado de inteligencia emocional y hasta existen pruebas que miden el coeficiente emocional (EQ).
"Estamos criando un montón de niños sin disciplina por ideas mal entendidas de dejar al niño hacer lo que quiera", afirma María C. Fernández, psicóloga de la Universidad de Miami que labora en el Mailman Center for Child Development.
A su juicio, la forma ideal de desarrollar la Inteligencia Emocional es mediante la crianza en el hogar en el que los padres logren hacerlo con un equilibrio del amor y la disciplina.
"Uno trata de que el niño se desarrolle emocionalmente y que sea feliz en la vida, son cosas básicas y normales", apunta la experta en sicología infantil. "Para lograr el desarrollo del niño es indispensable el amor y la disciplina. Los dos tienen que ir de la mano".
Otros hasta discuten si la Inteligencia Emocional es un potencial innato o si constituye un grupo de habilidades, competencias, o destrezas que se aprenden.
También hay especialistas que afirman que, al igual que ocurre con todos los otros tipos de inteligencia, existen aspectos de desarrollo en el aprendizaje de cómo utilizar esta inteligencia. Y la habilidad de usarla varía de situación a situación y de día a día.
Según investigaciones recientes, los niños con una Inteligencia Emocional alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos y tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos.
Otras características de los niños emocionalmente inteligentes es que tienen menos probabilidades den recurrir a una conducta autodestructiva, (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos.
"La inteligencia emocional es lo que antes se llamaba sabiduría, o madurez, o instinto social", explica la psicóloga Gilda Moreno, del Miami Children Hospital. "Es poder desarrollarse bien dentro de su ambiente de una manera inteligente, porque la vida es un equilibrio, y si uno tiene ese balance emocional es más fácil alcanzar la felicidad".
Los padres deben entender "que a los niños hay que hablarles mucho, y hoy día nadie les está hablando", excepto la televisión, Internet y los amigos.
Lo más indispensable, asegura Moreno, es que los padres mantengan una buena comunicación con sus hijos.
"Si uno no deja que los niños hablen, no sabemos qué lo que están pensando. No hablarles en tono de sermón, pero sí en un tono de que los adultos podemos ayudarlos a encontrar su propia manera de pensar".
LOS CELOS DE LOS NIÑOS
El tratar de eliminar los celos por completo es como tratar de evitar que el niño pesque jamás un resfrío común. Algo que no se puede hacer. Los celos forman parte indivisible de la vida. Todos hemos sentido sus tormentos, y sabemos que los celos desembocan en sentimientos y conductas que causan angustia. Nuestra experiencia personal y la negativa de nuestra cultura a aceptar los sentimientos negativos en general nos llevan a enseñar a los niños que los celos son una equivocación. Sin embargo, ellos siguen alentando el sentimiento a pesar de nuestros mejores sermones, y aun cuando en el proceso se sientan culpables y menos valiosos. Raras son las personas que ven en los celos la máscara que realmente son.
LO QUE DICEN LOS CELOS
¿Qué tiene que tener otra persona para que sintamos celos de ella ? ¿Más habilidad, más atractivo, más confianza en sí misma ? ¿Más prestigio, status o dinero ? EN realidad lo que produce este sentimiento es inmaterial : el hecho es que
LOS CELOS SE PRODUCEN CUANDO NOS SENTIMOS EN DESVENTAJA.
Para quien se siente seguro en lo más alto de los terrenos de la vida que le interesan, los celos no existen. Esta emoción enmascara la convicción de que somos desafortunados. Es la angustia, que grita : 'Me siento amenazado, engañado, inseguro o excluido'. También puede significar : 'Temo compartirte por miedo de que no regreses conmigo', y hasta 'No me agrado a mí mismo'.
Intenso y generalizado o suave y parcial, el sentimiento de los celos significa que uno se siente por debajo de lo que le resulta cómodo. EL QUE LA DESVENTAJA SEA REAL O IMAGINARIA NO IMPORTA. Los celos son siempre reales para la persona que los siente.
POR QUÉ SIENTEN LOS NIÑOS
La naturaleza misma de la vida familiar presenta desventajas intrínsecas para los hermanos. Todo niño anhela el amor y la atención exclusivos de sus padres ; quiere ser amado al máximo. Este anhelo hace inevitables los celos en familia.
Basta imaginar la vida en una sociedad que permita la poligamia para apreciar la situación en que se encuentra los niños. En esas sociedades, las rivalidades entre esposas presentan un verdadero problema. Para alcanzar la posición de favorita, las mujeres recurren a toda clase de maniobras. Imaginemos ser una mujer que viva en esa cultura. ¿Acaso no nos gustaría ocupar la posición número uno, o por lo menos tener de vez en cuando pruebas de que todavía ocupamos un lugar elevado en el afecto de nuestro esposo ? ¿No buscaríamos la oportunidad de aguijonear a nuestras rivales y crear problemas ? Lo más probable es que anheláramos deshacernos de ellas, que serían como espinas en nuestras vidas.
Los niños se encuentran precisamente en esa posición. Robertito ve cómo su madre emplea largas horas en cubrir las necesidades de su hermano recién nacido, y los celos comienzan a morderlo. La enrulada Juanita ve como su madre arregla todas las noches el pelo de su hermana, y le gustaría tener una excusa para recibir la misma atención. Sara nota cómo su hermana realiza sus tareas escolares en un santiamén, mientras que para ella, cada renglón es una batalla.
Todo niño vive en cierta medida a la sombra de otro niño de la familia, y se siente en desventaja respecto del otro en algún típico. Ni el hijo único está libre de este sentimiento. Este se siente celoso de otros chicos, y acaso desearía tener hermanos y hermanas. Tal vez envidie la atención que sus padres se dispensan el uno al otro.
Los celos son cosa tan normal, que el hecho de que los hermanos sean siempre comprensivos y considerados entre sí puede querer decir que no sienten la seguridad necesaria para expresar sus verdaderas sentimientos. En el extremo opuesto, cuando los celos componen el tema principal de la vida de un niño, éste se encuentra en dificultades. Cualquiera de las dos situaciones -la falta completa de celos y la presencia constante de los mismos- significa que el niño necesita ayuda.
La meta ha de consistir no en eliminar por completo su presencia, sino en reducir el número de las situaciones que los causan, y en trabajar CON el sentimiento cuando éste se presente.
VENTAJAS DE LA RIVALIDAD
Tal vez parezca que las rivalidades entre niños no produjeran beneficios. Sin embargo, los hermanos ayudan al niño a enfrentar una de las realidades de la vida : uno no puede recibir atención exclusiva, ni gozar de todas las ventajas. Es esta una lección difícil, especialmente para el niño pequeño, que tiene que aprender que el amor no es como los pasteles : el amor compartido no tiene por qué significar MENOS amor.
Los hermanos ayudan al niño a dar y tomar dentro del círculo familiar. Le brindan experiencias invalorables en cuanto a compartir y comprometerse, lecciones cuya mayor parte debe el hijo único aprender fuera del hogar. /Y cuando las rivalidades se manejan constructivamente, el chico aprende que las fuerzas de los demás nada quitan a su propio valor como persona.
Las rivalidades familiares normales amenguan la egocentricidad infantil, y desarrollan fuerzas y recursos internos. Por incómodas que sean, brindan experiencia en el trato con los demás.
REDUCCIÓN DE LOS CELOS
Como en el caso de la ira, es prudente reducir la cantidad de ocasiones en que el niño se siente en desventaja. En término primero y principal, cuando se ayuda la chico a elevar su autoestima, se aminora su convicción de ser desafortunado. La confianza en sí mismo es un baluarte contra el sentimiento de estar por debajo de todos los demás. EL niño convencido de su propio valor se siente menos amenazado por las ventajas de los demás. Y puede tolerar el tener que compartir el afecto de sus padres, porque sabe que posee un sólido lugar en los corazones de éstos.
El jovencito que se supone inepto y poco valioso se siente dominado por los celos la mayor parte del tiempo. Sin fe en sí mismo, se siente defraudado a cada instante. Tiene que arrebatar lo que pueda, y buscar oportunidades para disminuir a los demás. No puede darse el lujo de compartir el tiempo y la atención de sus mayores.
Todo niño se lleva mejor con los demás -incluso sus hermanos- cuando gusta de sí mismo y está en paz consigo mismo.
LOS NIÑOS QUE SE AUTORRESPETAN SON CELOSOS MENOS A MENUDO.
LO QUE DICEN LOS CELOS
¿Qué tiene que tener otra persona para que sintamos celos de ella ? ¿Más habilidad, más atractivo, más confianza en sí misma ? ¿Más prestigio, status o dinero ? EN realidad lo que produce este sentimiento es inmaterial : el hecho es que
LOS CELOS SE PRODUCEN CUANDO NOS SENTIMOS EN DESVENTAJA.
Para quien se siente seguro en lo más alto de los terrenos de la vida que le interesan, los celos no existen. Esta emoción enmascara la convicción de que somos desafortunados. Es la angustia, que grita : 'Me siento amenazado, engañado, inseguro o excluido'. También puede significar : 'Temo compartirte por miedo de que no regreses conmigo', y hasta 'No me agrado a mí mismo'.
Intenso y generalizado o suave y parcial, el sentimiento de los celos significa que uno se siente por debajo de lo que le resulta cómodo. EL QUE LA DESVENTAJA SEA REAL O IMAGINARIA NO IMPORTA. Los celos son siempre reales para la persona que los siente.
POR QUÉ SIENTEN LOS NIÑOS
La naturaleza misma de la vida familiar presenta desventajas intrínsecas para los hermanos. Todo niño anhela el amor y la atención exclusivos de sus padres ; quiere ser amado al máximo. Este anhelo hace inevitables los celos en familia.
Basta imaginar la vida en una sociedad que permita la poligamia para apreciar la situación en que se encuentra los niños. En esas sociedades, las rivalidades entre esposas presentan un verdadero problema. Para alcanzar la posición de favorita, las mujeres recurren a toda clase de maniobras. Imaginemos ser una mujer que viva en esa cultura. ¿Acaso no nos gustaría ocupar la posición número uno, o por lo menos tener de vez en cuando pruebas de que todavía ocupamos un lugar elevado en el afecto de nuestro esposo ? ¿No buscaríamos la oportunidad de aguijonear a nuestras rivales y crear problemas ? Lo más probable es que anheláramos deshacernos de ellas, que serían como espinas en nuestras vidas.
Los niños se encuentran precisamente en esa posición. Robertito ve cómo su madre emplea largas horas en cubrir las necesidades de su hermano recién nacido, y los celos comienzan a morderlo. La enrulada Juanita ve como su madre arregla todas las noches el pelo de su hermana, y le gustaría tener una excusa para recibir la misma atención. Sara nota cómo su hermana realiza sus tareas escolares en un santiamén, mientras que para ella, cada renglón es una batalla.
Todo niño vive en cierta medida a la sombra de otro niño de la familia, y se siente en desventaja respecto del otro en algún típico. Ni el hijo único está libre de este sentimiento. Este se siente celoso de otros chicos, y acaso desearía tener hermanos y hermanas. Tal vez envidie la atención que sus padres se dispensan el uno al otro.
Los celos son cosa tan normal, que el hecho de que los hermanos sean siempre comprensivos y considerados entre sí puede querer decir que no sienten la seguridad necesaria para expresar sus verdaderas sentimientos. En el extremo opuesto, cuando los celos componen el tema principal de la vida de un niño, éste se encuentra en dificultades. Cualquiera de las dos situaciones -la falta completa de celos y la presencia constante de los mismos- significa que el niño necesita ayuda.
La meta ha de consistir no en eliminar por completo su presencia, sino en reducir el número de las situaciones que los causan, y en trabajar CON el sentimiento cuando éste se presente.
VENTAJAS DE LA RIVALIDAD
Tal vez parezca que las rivalidades entre niños no produjeran beneficios. Sin embargo, los hermanos ayudan al niño a enfrentar una de las realidades de la vida : uno no puede recibir atención exclusiva, ni gozar de todas las ventajas. Es esta una lección difícil, especialmente para el niño pequeño, que tiene que aprender que el amor no es como los pasteles : el amor compartido no tiene por qué significar MENOS amor.
Los hermanos ayudan al niño a dar y tomar dentro del círculo familiar. Le brindan experiencias invalorables en cuanto a compartir y comprometerse, lecciones cuya mayor parte debe el hijo único aprender fuera del hogar. /Y cuando las rivalidades se manejan constructivamente, el chico aprende que las fuerzas de los demás nada quitan a su propio valor como persona.
Las rivalidades familiares normales amenguan la egocentricidad infantil, y desarrollan fuerzas y recursos internos. Por incómodas que sean, brindan experiencia en el trato con los demás.
REDUCCIÓN DE LOS CELOS
Como en el caso de la ira, es prudente reducir la cantidad de ocasiones en que el niño se siente en desventaja. En término primero y principal, cuando se ayuda la chico a elevar su autoestima, se aminora su convicción de ser desafortunado. La confianza en sí mismo es un baluarte contra el sentimiento de estar por debajo de todos los demás. EL niño convencido de su propio valor se siente menos amenazado por las ventajas de los demás. Y puede tolerar el tener que compartir el afecto de sus padres, porque sabe que posee un sólido lugar en los corazones de éstos.
El jovencito que se supone inepto y poco valioso se siente dominado por los celos la mayor parte del tiempo. Sin fe en sí mismo, se siente defraudado a cada instante. Tiene que arrebatar lo que pueda, y buscar oportunidades para disminuir a los demás. No puede darse el lujo de compartir el tiempo y la atención de sus mayores.
Todo niño se lleva mejor con los demás -incluso sus hermanos- cuando gusta de sí mismo y está en paz consigo mismo.
LOS NIÑOS QUE SE AUTORRESPETAN SON CELOSOS MENOS A MENUDO.
jueves, 1 de julio de 2010
¿ De qué se trata la autoestima?
Para entender la autoestima, nos ayudará el descomponer el término en dos palabras. Veamos, en primer lugar, la palabra estima. Estima es una palabra extravagante que expresa que alguien o algo son importantes o que se da valor a esa persona o cosa. Por ejemplo, si realmente admiras al papá de tu amigo porque ofrece sus servicios como voluntario en el cuerpo de bomberos, significa que lo tienes en gran estima. Y el trofeo especial para el mejor jugador de un equipo se denomina, por lo general, "estimado trofeo". Eso significa que el trofeo representa un logro importante. Y auto significa, bueno… ¡tú mismo! Así que une ambas palabras y será más fácil entender qué es la autoestima. Se refiere a cuánto te valoras a ti mismo y lo importante que te consideras. Hace referencia a cómo te ves a ti mismo y cómo te sientes por tus logros.
La autoestima no significa alardear de lo maravilloso que eres sino, más bien, saber discretamente que vales mucho (de hecho, ¡que no tienes precio!). No se trata de pensar que eres perfecto ―porque nadie lo es― sino de saber que eres digno de ser amado y aceptado.
Por qué es importante la autoestima
La autoestima no es como ese par de zapatillas padrísimas que te encantaría tener pero que no necesitas. Un niño necesita tener autoestima. La alta autoestima es importante porque te ayuda a mantener la cabeza bien alta y a sentirte orgulloso de ti mismo y de lo que puedes hacer. Te proporciona valor para experimentar cosas nuevas y el poder de creer en ti mismo. Te permite respetarte a ti mismo, incluso cuando cometes errores. Y cuando te respetas a ti mismo, por lo general, los adultos y otros niños también suelen respetarte.
La alta autoestima también es tu pasaporte para tomar buenas decisiones relacionadas con tu mente y tu cuerpo. Si crees que eres importante, es menos probable que te dejes arrastrar por tus amigos cuando hacen alguna tontería o algo peligroso. Si tienes una alta autoestima, sabes que eres lo suficientemente inteligente como para decidir por ti mismo. Valoras tu seguridad, tus sentimientos, tu salud… ¡todo tu ser! La alta autoestima te ayuda a saber que cada parte de ti merece ser cuidada y protegida.
Cómo adquieren los niños su autoestima
Los bebés no se ven a sí mismos de forma buena o mala. No piensan: "¡Soy genial!" cuando sueltan un buen eructo o "¡Oh, no, este pañal hace que mis piernas se vean raras!". Más bien, las personas cercanas al bebé le ayudan a desarrollar su autoestima. ¿Cómo? Animándole cuando aprende a gatear, caminar o hablar. A menudo, le dicen: "¡Buen trabajo. Bien hecho!". Cuando las personas cuidan bien de un bebé, también les ayuda a sentirse amados y valiosos.
Cuando los niños crecen, pueden tener un papel más importante en el desarrollo de su autoestima. Los logros ―como conseguir buenas notas en un examen o formar parte del equipo de fútbol estelar― son cosas de las que un niño puede sentirse orgulloso, así como tener un buen sentido del humor o ser un buen amigo.
La familia de un niño y otras personas de su entorno (como entrenadores, compañeros de equipo y compañeros de clase) también pueden elevar su autoestima. Pueden ayudar a un niño a aprender a hacer las cosas o a darse cuenta de sus cualidades. Pueden creer en el niño y animarlo a volver a intentar algo que no le salió bien la primera vez. Todo es parte de ese aprendizaje que les hará verse a sí mismos de forma positiva, sentirse orgullosos de lo que han hecho y seguros de que pueden hacer mucho más.
Sobre la baja autoestima
Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante.
A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero.
Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará!
Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo:
Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal.
Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio.
Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno.
Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño.
Elevando tu autoestima
Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales.
Si crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima.
Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima:
Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos.
Elógiate tres veces al día. No digas sólo: "Soy genial." Sé específico, como: "Hoy fui muy buena amiga con Jill" o "El examen me salió mejor de lo que pensaba." Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día.
Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: "Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien."
Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti.
Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: "Deja de hacerlo". Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima.
Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.
La autoestima no significa alardear de lo maravilloso que eres sino, más bien, saber discretamente que vales mucho (de hecho, ¡que no tienes precio!). No se trata de pensar que eres perfecto ―porque nadie lo es― sino de saber que eres digno de ser amado y aceptado.
Por qué es importante la autoestima
La autoestima no es como ese par de zapatillas padrísimas que te encantaría tener pero que no necesitas. Un niño necesita tener autoestima. La alta autoestima es importante porque te ayuda a mantener la cabeza bien alta y a sentirte orgulloso de ti mismo y de lo que puedes hacer. Te proporciona valor para experimentar cosas nuevas y el poder de creer en ti mismo. Te permite respetarte a ti mismo, incluso cuando cometes errores. Y cuando te respetas a ti mismo, por lo general, los adultos y otros niños también suelen respetarte.
La alta autoestima también es tu pasaporte para tomar buenas decisiones relacionadas con tu mente y tu cuerpo. Si crees que eres importante, es menos probable que te dejes arrastrar por tus amigos cuando hacen alguna tontería o algo peligroso. Si tienes una alta autoestima, sabes que eres lo suficientemente inteligente como para decidir por ti mismo. Valoras tu seguridad, tus sentimientos, tu salud… ¡todo tu ser! La alta autoestima te ayuda a saber que cada parte de ti merece ser cuidada y protegida.
Cómo adquieren los niños su autoestima
Los bebés no se ven a sí mismos de forma buena o mala. No piensan: "¡Soy genial!" cuando sueltan un buen eructo o "¡Oh, no, este pañal hace que mis piernas se vean raras!". Más bien, las personas cercanas al bebé le ayudan a desarrollar su autoestima. ¿Cómo? Animándole cuando aprende a gatear, caminar o hablar. A menudo, le dicen: "¡Buen trabajo. Bien hecho!". Cuando las personas cuidan bien de un bebé, también les ayuda a sentirse amados y valiosos.
Cuando los niños crecen, pueden tener un papel más importante en el desarrollo de su autoestima. Los logros ―como conseguir buenas notas en un examen o formar parte del equipo de fútbol estelar― son cosas de las que un niño puede sentirse orgulloso, así como tener un buen sentido del humor o ser un buen amigo.
La familia de un niño y otras personas de su entorno (como entrenadores, compañeros de equipo y compañeros de clase) también pueden elevar su autoestima. Pueden ayudar a un niño a aprender a hacer las cosas o a darse cuenta de sus cualidades. Pueden creer en el niño y animarlo a volver a intentar algo que no le salió bien la primera vez. Todo es parte de ese aprendizaje que les hará verse a sí mismos de forma positiva, sentirse orgullosos de lo que han hecho y seguros de que pueden hacer mucho más.
Sobre la baja autoestima
Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante.
A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero.
Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará!
Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo:
Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal.
Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio.
Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno.
Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño.
Elevando tu autoestima
Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales.
Si crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima.
Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima:
Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos.
Elógiate tres veces al día. No digas sólo: "Soy genial." Sé específico, como: "Hoy fui muy buena amiga con Jill" o "El examen me salió mejor de lo que pensaba." Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día.
Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: "Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien."
Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti.
Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: "Deja de hacerlo". Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima.
Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.
Aprendamos de qué se trata la Alfabetización Emocional.......
El término "analfabetismo emocional" fue acuñado por Claude Steiner para identificar a las personas que aunque sienten, como todo el mundo, no saben ni qué sienten, ni por qué lo sienten; al contrario que ocurre con el "alfabeto" emocional que sabe qué siente y por qué: su Adulto está en contacto con su Niño Natural y Adaptado y, por tanto, con sus emociones.
Un alfabeto emocional sabe que:
1.- Cada situación de la vida genera un sentimiento que es indicativo para poder analizar esa situación y catalogarla como agradable o desagradable. Con frecuencia las emociones nos previenen de peligros y dificultades. Por tanto las emociones son parte inseparable de la propia vida.
2.- Sentir, tener sentimientos y expresarlos no es una muestra de debilidad cómo frecuentemente se piensa. Las emociones son simplemente una función psicológica del mismo rango que recordar, imaginar, pensar, etc...
3.- Cuando una persona trata de ocultar sus sentimientos, realmente no engaña a nadie. Todos estamos especialmente a la expectativa de las manifestaciones emotivas de los demás, por mínimas que estas sean (gestos, movimientos de cabeza, levantar los hombros, morderse el labio, ruborizarse, temblar la voz, etc,...) y aunque el otro manifieste verbalmente lo contrario.
4.- La expresión auténtica de los sentimientos facilita la comunicación.
5.- Lo que expresamos con los sentimientos es más claro y concreto que una explicación grandiosa sobre el tema. Muchas discusiones estériles con grandes argumentaciones y racionalizaciones se solucionarían con expresar la emoción.
6.- Al confesar cual es el sentimiento ante una situación difícil, facilitamos encontrar una solución adecuada.
Para lograr la alfabetización emocional, Steiner recomendó varios pasos:
1.- Entrenarse en la expresión emocional antes de lanzarse a "tumba abierta".
2.- Expresarlas de acuerdo con la propia personalidad.
3.- Pedir permiso: preparar a nuestro interlocutor en vez de soltar la emoción a bocajarro como lo haría un niño.Así empleamos el Adulto como canal de comunicación. Ejemplo: "quiero que hablemos de un tema que me afecta mucho. ¿Podemos hacerlo ahora?.
4.- Intercambio adecuado de caricias
5.- Confrontación: en sus tres fases:
A- Descripción objetiva del comportamiento ajeno.
B- Descripción del sentimiento o proceso interno propio.
C- Explicación del proceso anterior.
Ejemplo: (A) Observo que te ríes, (B) esto me hace pensar que no me tomas en serio y (C) esta idea me hace sentirme enojado.
También es importante evitar errores frecuentes:
a.- Confundir conductas con la motivación subyacente.
b.- Confundir sentimientos con pensamientos.
c.- Escuchar deficientemente la expresión de emociones y conductas ajenas, tanto verbales como no verbales.
Un alfabeto emocional sabe que:
1.- Cada situación de la vida genera un sentimiento que es indicativo para poder analizar esa situación y catalogarla como agradable o desagradable. Con frecuencia las emociones nos previenen de peligros y dificultades. Por tanto las emociones son parte inseparable de la propia vida.
2.- Sentir, tener sentimientos y expresarlos no es una muestra de debilidad cómo frecuentemente se piensa. Las emociones son simplemente una función psicológica del mismo rango que recordar, imaginar, pensar, etc...
3.- Cuando una persona trata de ocultar sus sentimientos, realmente no engaña a nadie. Todos estamos especialmente a la expectativa de las manifestaciones emotivas de los demás, por mínimas que estas sean (gestos, movimientos de cabeza, levantar los hombros, morderse el labio, ruborizarse, temblar la voz, etc,...) y aunque el otro manifieste verbalmente lo contrario.
4.- La expresión auténtica de los sentimientos facilita la comunicación.
5.- Lo que expresamos con los sentimientos es más claro y concreto que una explicación grandiosa sobre el tema. Muchas discusiones estériles con grandes argumentaciones y racionalizaciones se solucionarían con expresar la emoción.
6.- Al confesar cual es el sentimiento ante una situación difícil, facilitamos encontrar una solución adecuada.
Para lograr la alfabetización emocional, Steiner recomendó varios pasos:
1.- Entrenarse en la expresión emocional antes de lanzarse a "tumba abierta".
2.- Expresarlas de acuerdo con la propia personalidad.
3.- Pedir permiso: preparar a nuestro interlocutor en vez de soltar la emoción a bocajarro como lo haría un niño.Así empleamos el Adulto como canal de comunicación. Ejemplo: "quiero que hablemos de un tema que me afecta mucho. ¿Podemos hacerlo ahora?.
4.- Intercambio adecuado de caricias
5.- Confrontación: en sus tres fases:
A- Descripción objetiva del comportamiento ajeno.
B- Descripción del sentimiento o proceso interno propio.
C- Explicación del proceso anterior.
Ejemplo: (A) Observo que te ríes, (B) esto me hace pensar que no me tomas en serio y (C) esta idea me hace sentirme enojado.
También es importante evitar errores frecuentes:
a.- Confundir conductas con la motivación subyacente.
b.- Confundir sentimientos con pensamientos.
c.- Escuchar deficientemente la expresión de emociones y conductas ajenas, tanto verbales como no verbales.
viernes, 25 de junio de 2010
¿ QUE ES LA RESILIENCIA ?
La resiliencia es un conjunto de atributos y habilidades innatas para afrontar adecuadamente situaciones adversas, como factores estresantes y situaciones riesgosas.
Algunos autores definen a la Resiliencia como la capacidad de respuesta inherente al ser humano, a través del cual se generan respuestas adaptativas frente a situaciones de crisis o de riesgo. Esta capacidad deriva de la existencia de una reserva de recursos internos de ajuste y afrontamiento, ya sean innatos o adquiridos. De este modo la resiliencia refuerza los factores protectores y reduce la vulnerabilidad frente a las situaciones riesgosas (abuso de drogas, suicidio, embarazo temprano, fugas de hogar, etc.)
Algunas características de la Resiliencia
Habilidad para enfrentar eficaz y adecuadamente situaciones adversas y eventos traumáticos, además del desarrollo el potencial de ajuste individual o del sistema.
Es dinámica, varía a lo largo del tiempo de acuerdo con las circunstancias. Con el desarrollo del individuo o del sistema y con la calidad de estímulos a los que están expuestos.
Para nutrirse y fortalecerse requiere del apoyo social y de la disponibilidad de recursos, oportunidades y alternativas de ajuste como factores protectores.
Si bien la resiliencia comprende una serie de características y habilidades de ajuste propias del individuo o sistema, por lo general se evidencia en situaciones adversas o de riesgo
Características de los niños Resilientes:
Estos niños suelen responder adecuadamente frente a los problemas cotidianos, son más flexibles y sociables, predominancia de lo racional, buena capacidad de auto-control y autonomía.
En cuanto a lo familiar, no han sufrido separaciones o pérdidas tempranas y han vivido en condiciones económicas y familiares relativamente estables presentando con frecuencia características de personalidad o habilidades entre las que se puede mencionar:
Adecuada autoestima y autoeficacia.
Mayor capacidad de enfrentar constructivamente la competencia y aprender de los propios errores.
Mejores y más eficaces estilos de afrontamiento .
Capacidad de recurrir al apoyo de los adultos cuando sea necesario.
Actitud orientada al futuro.
Optimismo y mayor tendencia a manifestar sentimientos de esperanza.
Mayor coeficiente intelectual.
Capacidad empática.
Accesibilidad y buen sentido del humor
Estos rasgos y habilidades pueden verse reforzados por la influencia positiva del medio familiar y el apoyo de otros adultos significativos en la vida del niño. Según Loesel (1992) los niños resilientes suelen vivir en un clima educacional abierto y con límites claros; cuentan con modelos sociales que motivan el enfrentamiento constructivo, comparten responsabilidades sociales y se ven estimulados por la existencia de expectativas de logros realistas por parte de los adultos.
Características de los Jóvenes Resilientes:
Muestran también una serie de características que se asocian directamente con la capacidad de afrontar adecuadamente los problemas cotidianos, las cuales se relacionan con el propio desarrollo personal. Los jóvenes resilientes presentan, entre otras características comunes :
Adecuado control de emociones en situaciones difíciles o de riesgo, demostrando optimismo y persistencia ante el fracaso.
Habilidad para manejar de manera constructiva el dolor, el enojo, la frustración y otros aspectos perturbadores.
Capacidad de enfrentar activamente los problemas cotidianos.
Capacidad para obtener la atención positiva y el apoyo de los demás, estableciendo amistades duraderas basadas en el cuidado y apoyo mutuo.
Competencia en el área social, escolar y cognitiva; lo cual les permite resolver creativamente los problemas.
Mayor autonomía y capacidad de auto observación.
Gran confianza en una vida futura significativa y positiva, con capacidad de resistir y liberarse de estigmas negativos.
Sentido del humor flexibilidad y tolerancia.
Ambientes que Favorecen la Resiliencia:
a) La presencia de adultos accesibles, responsables y atentos a las necesidades de niños y jóvenes. Pueden ser padres, tíos, abuelos, maestros u otras personas que muestren empatía, capacidad de escucha y actitud cálida. Además es importante que expresen su apoyo de manera que favorezca en los niños y jóvenes un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos .
b) La existencia de expectativas altas y apropiadas a su edad, comunicadas de manera consistente, con claridad y firmeza. que le proporcionan metas significativas, lo fortalezcan y promueven su autonomía, y le ofrezcan oportunidades de desarrollo.
c) La apertura de oportunidades de participación: los adultos protectores son modelo de competencia social en la solución de problemas, pudiendo proporcionar oportunidades para que los niños y adolescentes participen y en conjunto, aprendan de los errores y contribuyan al bienestar de los otros, como parte de un equipo solidario y participativo.
Greenspan (1996) enumera una serie de condiciones familiares que favorecen el desarrollo de la resiliencia en niños y jóvenes:
Dentro del sistema familiar: normas y reglas claras y respeto a las jerarquías.
Apoyo entre los miembros de la familia como costumbre
Estrategias familiares de afrontamiento y eficacia.
Práctica de un estilo de crianza, donde el adecuado uso del tiempo libre, la internalización de valores, al amor y el respeto enmarcan el estilo de vida de los hijos.
Expectativas positivas de los padres sobre el futuro de los hijos.
Responsabilidades compartidas en el hogar.
Apoyo de los padres en las actividades escolares de los hijos.
Oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares (voluntariado, trabajo, estudio, etc.).
Algunos autores definen a la Resiliencia como la capacidad de respuesta inherente al ser humano, a través del cual se generan respuestas adaptativas frente a situaciones de crisis o de riesgo. Esta capacidad deriva de la existencia de una reserva de recursos internos de ajuste y afrontamiento, ya sean innatos o adquiridos. De este modo la resiliencia refuerza los factores protectores y reduce la vulnerabilidad frente a las situaciones riesgosas (abuso de drogas, suicidio, embarazo temprano, fugas de hogar, etc.)
Algunas características de la Resiliencia
Habilidad para enfrentar eficaz y adecuadamente situaciones adversas y eventos traumáticos, además del desarrollo el potencial de ajuste individual o del sistema.
Es dinámica, varía a lo largo del tiempo de acuerdo con las circunstancias. Con el desarrollo del individuo o del sistema y con la calidad de estímulos a los que están expuestos.
Para nutrirse y fortalecerse requiere del apoyo social y de la disponibilidad de recursos, oportunidades y alternativas de ajuste como factores protectores.
Si bien la resiliencia comprende una serie de características y habilidades de ajuste propias del individuo o sistema, por lo general se evidencia en situaciones adversas o de riesgo
Características de los niños Resilientes:
Estos niños suelen responder adecuadamente frente a los problemas cotidianos, son más flexibles y sociables, predominancia de lo racional, buena capacidad de auto-control y autonomía.
En cuanto a lo familiar, no han sufrido separaciones o pérdidas tempranas y han vivido en condiciones económicas y familiares relativamente estables presentando con frecuencia características de personalidad o habilidades entre las que se puede mencionar:
Adecuada autoestima y autoeficacia.
Mayor capacidad de enfrentar constructivamente la competencia y aprender de los propios errores.
Mejores y más eficaces estilos de afrontamiento .
Capacidad de recurrir al apoyo de los adultos cuando sea necesario.
Actitud orientada al futuro.
Optimismo y mayor tendencia a manifestar sentimientos de esperanza.
Mayor coeficiente intelectual.
Capacidad empática.
Accesibilidad y buen sentido del humor
Estos rasgos y habilidades pueden verse reforzados por la influencia positiva del medio familiar y el apoyo de otros adultos significativos en la vida del niño. Según Loesel (1992) los niños resilientes suelen vivir en un clima educacional abierto y con límites claros; cuentan con modelos sociales que motivan el enfrentamiento constructivo, comparten responsabilidades sociales y se ven estimulados por la existencia de expectativas de logros realistas por parte de los adultos.
Características de los Jóvenes Resilientes:
Muestran también una serie de características que se asocian directamente con la capacidad de afrontar adecuadamente los problemas cotidianos, las cuales se relacionan con el propio desarrollo personal. Los jóvenes resilientes presentan, entre otras características comunes :
Adecuado control de emociones en situaciones difíciles o de riesgo, demostrando optimismo y persistencia ante el fracaso.
Habilidad para manejar de manera constructiva el dolor, el enojo, la frustración y otros aspectos perturbadores.
Capacidad de enfrentar activamente los problemas cotidianos.
Capacidad para obtener la atención positiva y el apoyo de los demás, estableciendo amistades duraderas basadas en el cuidado y apoyo mutuo.
Competencia en el área social, escolar y cognitiva; lo cual les permite resolver creativamente los problemas.
Mayor autonomía y capacidad de auto observación.
Gran confianza en una vida futura significativa y positiva, con capacidad de resistir y liberarse de estigmas negativos.
Sentido del humor flexibilidad y tolerancia.
Ambientes que Favorecen la Resiliencia:
a) La presencia de adultos accesibles, responsables y atentos a las necesidades de niños y jóvenes. Pueden ser padres, tíos, abuelos, maestros u otras personas que muestren empatía, capacidad de escucha y actitud cálida. Además es importante que expresen su apoyo de manera que favorezca en los niños y jóvenes un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos .
b) La existencia de expectativas altas y apropiadas a su edad, comunicadas de manera consistente, con claridad y firmeza. que le proporcionan metas significativas, lo fortalezcan y promueven su autonomía, y le ofrezcan oportunidades de desarrollo.
c) La apertura de oportunidades de participación: los adultos protectores son modelo de competencia social en la solución de problemas, pudiendo proporcionar oportunidades para que los niños y adolescentes participen y en conjunto, aprendan de los errores y contribuyan al bienestar de los otros, como parte de un equipo solidario y participativo.
Greenspan (1996) enumera una serie de condiciones familiares que favorecen el desarrollo de la resiliencia en niños y jóvenes:
Dentro del sistema familiar: normas y reglas claras y respeto a las jerarquías.
Apoyo entre los miembros de la familia como costumbre
Estrategias familiares de afrontamiento y eficacia.
Práctica de un estilo de crianza, donde el adecuado uso del tiempo libre, la internalización de valores, al amor y el respeto enmarcan el estilo de vida de los hijos.
Expectativas positivas de los padres sobre el futuro de los hijos.
Responsabilidades compartidas en el hogar.
Apoyo de los padres en las actividades escolares de los hijos.
Oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares (voluntariado, trabajo, estudio, etc.).

